
La primera imagen que evoca este artículo, es la de una mujer sentada delante del escritorio de su médico, triste, preocupada y bajo un estado de ansiedad importante, a quien ya probablemente se le ha realizado la biopsia de una lesión en la mama, que bien pudo haber sido detectada por la propia paciente mediante su palpación o por haberse practicado una mamografía y ultrasonido mamario complementario, con fines de pesquisa.
Una vez que se está ante la presencia de este diagnóstico, en medio de esa vorágine de pensamientos de todo tipo que surgen en el momento de esta noticia, siempre surge la interrogante acerca de que es lo que viene a continuación y cual es el mejor camino a seguir.
Es conveniente, ante la sospecha de este diagnóstico, obtener toda la información posible acerca de esta condición, debido a que esta es necesaria para la discusión con el especialista de una forma concertada, de la conducta más apropiada a seguir.
En el ejercicio de la medicina actual, la opinión de la paciente acerca de su enfermedad es muy importante y esta debería, en la medida de lo posible, de participar activamente en la toma de decisiones a seguir referentes al tratamiento. La medicina paternalista donde era el médico quien tomaba todas las decisiones en cuanto al tratamiento, es un asunto del pasado.
Lo primero que debe tener claro la paciente antes de cualquier decisión terapéutica, son sus deseos, por ejemplo ¿es primordial para la paciente, siempre que sea posible, que se le preserve la mama?, en caso de no ser esto posible por existir contraindicaciones absolutas, ¿desea algun tipo de procedimiento recontructivo?, así como estas surgen muchas otras interrogantes, por lo que es muy importante tener conocimiento de los deseos y expectativas antes de cualquier decisión de tratamiento.
Una vez que la paciente ha establecido cuales son sus deseos y expectativas es importante formularle a sú médico tratante estas tres preguntas esenciales.
1.- Estadio de la enfermedad
La etapa en la cual se encuentra la lesión es muy importante conocerla, porque a la hora de decidir si se debe operar primero o recibir tratamiento médico, este va a depender del estadio en el cual se encuentra la enfermedad. Para tratar de ilustrar que representa el estadio, se podría utilizar como analogía a una escalera de cuatro escalones, en donde a las pacientes situadas en los dos primeros escalones, que corresponderían a los estadios uno y dos, se les ofrece de entrada como tratamiento, la cirugía y a las pacientes en el tercer y cuarto escalón, tratamiento médico. Para poder conocer el estadio se realizan posterior a la biopsia los llamados estudios de extensión, donde lo que se busca es descartar que no exista enfermedad secundaria en pulmón, hígado o hueso.
2.- Tamaño del tumor
Usualmente este se determina con el ultrasonido mamario y aunque conforma uno de los componentes que determinan el estadio de la enfermedad, es importante que la paciente sepa cual es su dimensión, debido a que a la hora de decidir si la mama es susceptible de ser preservada, la relación del tamaño de la mama con el tamaño del tumor es fundamental, debido a que una adecuada relación permitiría una completa extirpación de la lesión con márgenes adecuados y un resultado cosmético satisfactorio en la mama.
Si la relación es inadecuada, con una única lesión y los deseos de la paciente son preservar la mama en la medida de lo posible, se le puede ofrecer a la paciente antes de cualquier tratamiento quirúrgico, tratamiento médico, con el fín de tratar de reducir el tamaño tumoral hasta un nivel que permita la conservación de la misma.
3.- Estado de los ganglios axilares
Si bien es sabido que el cáncer de mama desde sus inicios es una enfermedad sistémica, los ganglios linfáticos de la axila en el lado donde se realizó el diagnóstico, representan uno de los sitios hacia donde más frecuentemente se disemina esta entidad. Es muy importante para la paciente conocer si existen sospechas de extensión de la enfermedad a este nivel, porque de esto va a depender el tipo de tratamiento a realizar en la axila. Si no hay sospechas tanto clínicas como imagenológicas de afección en estas estructuras, estos pudieran ser susceptibles de ser tratados mediante la realización de una biopsia de un ganglio conocido como centinela. Si por el contrario se demuestra que existe compromiso de estos, el tratamiento va a requerir de la disección de una buena proporción de los ganglios presentes en la axila y si estos ganglios adquieren grandes dimensiones o conforman una masa debido a la unión de varios de ellos, requerirá de la administración de tratamiento médico antes de considerar cualquier tipo de tratamiento quirúrgico.
Como ya se mencionó previamente es importante para la paciente, antes de recibir cualquier tipo de tratamiento, conocer cuales son sus deseos y expectativas en relación a la enfermedad, informarse sobre los tipos de tratamiento disponibles de acuerdo a su caso en particular y participar en conjunto con su médico sobre las decisiones relativas a este.


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