
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la obesidad es definida como una acumulación anormal excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos.
Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).
En el caso de los adultos, la OMS define el sobrepeso a un IMC igual o superior a 25 y a la obesidad a un IMC igual o superior a 30 (1).
El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, pues es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla como un valor aproximado porque puede no corresponderse con el mismo nivel de grosor en diferentes personas (1).
Estudios observacionales han demostrado que el incremento del IMC es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama con receptores hormonales positivos en mujeres postmenopáusicas. Este es el subtipo más común de cáncer de mama (2).
En mujeres premenopáusicas esta asociación no está bien definida y pareciera que esta influencia depende del riesgo individual de cada paciente.
¿Como es el pronóstico de estas pacientes?
Cuando se estudia el pronóstico de las pacientes con obesidad y sobrepeso posterior a un diagnóstico de cáncer de mama, se ha demostrado que este tiende a ser inferior cuando se le compara al de pacientes no obesas, presentando una mayor mortalidad atribuida al cáncer, así como un mayor riesgo de desarrollo de cáncer de mama contralateral (3).


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