Venopunción posterior a una disección axilar: ¿Incrementa el riesgo de linfedema?

Imagen de un brazo al que le están realizando una punción para tomar una vena y poder realizar una hematología y posteriormente colocar un cateter

El linfedema, es un cuadro clínico caracterizado por un aumento de volumen, en grado variable, del sitio afecto producido como consecuencia de la colección subcutánea de líquido, debido a la disfunción del drenaje linfático del área donde se produce.

A nivel mundial la causa más frecuente del linfedema es secundaria a un procedimiento quirúrgico en el que se extirpan los ganglios linfáticos de un área específica, por lo general relacionada con el tratamiento del cáncer.

El tratamiento quirúrgico del cáncer de mama puede ser causante del desarrollo de un linfedema, debido a que usualmente amerita en la región axilar ipsilateral de la mama afecta, la extirpación de ganglios linfáticos.

Debido a esto historicamente se le ha recomendado a las pacientes cumplir una serie de medidas, destinadas a prevenir la posible aparición de esta entidad clínica. Algunos de estos lineamientos han sido discutidos previamente en este blog (1).

Una de estas medidas recomienda evitar punciones para obtener muestras de sangre en el brazo donde se realizó el tratamiento quirúrgico axilar, sin embargo existen casos en los que el acceso venoso del brazo contralateral no es bueno, ocasionando múltiples intentos de venopunción, con la consecuente incomodidad que genera en las pacientes.

Es por esta razón que cabría preguntarse si la venopunción del brazo ipsilateral al tratamiento del cáncer podría, en efecto, incrementar el riesgo de la aparición de linfedema.

Para tratar de responder a esta incertidumbre, en el año 2015 se publicó un artículo (2), donde realizan una revisión bibliográfica en la que se incluyen distintos trabajos de investigación de linfedema relacionado a venopunción en pacientes tratadas para cáncer de mama, con el fín de establecer lineamientos en relación a esta conducta basado en la evidencia médica que aportan estos estudios.

El resultado de esta revisión, concluye que no existe evidencia convincente que soporte la recomendación de evitar la venopunción ipsilateral posterior a la cirugía axilar.

No obstante, la primera opción más apropiada para la punción debe ser el brazo contralateral y solo en caso de múltiples intentos fallidos en este miembro, utilizar el brazo donde se realizó el tratamiento axilar.

La conclusión de este trabajo habría que tomarla con cierto grado de precaución, debido a que la evidencia aportada es basada en gran proporción en datos observacionales, lo que limita una adopción confiable de esta conducta.

El sentido común en este tipo de situaciones debe prevalecer, probablemente en una situación muy puntual donde se lleve a cabo una venopunción ipsilateral al tratamiento, no va a producir un linfedema, pero en la medida de lo posible la recomendación sería tratar de evitar esta conducta y solo realizarla en caso que no exista otra opción.

Publicado por José Antonio Muñoz Escriba

Cirujano General. Cirujano Oncólogo. Mastólogo

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