
Los quistes son estructuras recubiertas de tejido, de forma sacular o nodular, los cuales se pueden originar en cualquier parte del organismo, usualmente conteniendo algún tipo de fluido, aire, pus u otro material.
Por lo general son benignos, pudiendo presentarse en una o ambas glándulas mamarias en mujeres con edades comprendidas, en su mayoría, entre los 35 y 50 años.
Esta entidad está incluida dentro de lo que se denomina condición fibroquística estimándose que aproximadamente el 50% de las mujeres padecen de esta condición, que usualmente no debería ser causa de preocupación.
En un post previo de este blog se trató las posibles conductas terapéuticas a seguir ante este diagnóstico (1).
En esta oportunidad se mencionan tres posibles razones por las cuales se debería someter a una punción, aspiración, con aguja fina a estas lesiones quísticas.
La primera de ellas y es la causa más común por las cuales se drenan, sería para el alivio de síntomas de la paciente. Algunos quistes, sobre todo cuando adquieren grandes dimensiones, producen dolor y molestias en las pacientes, por lo que al ser aspiradas estas lesiones desaparecen y reducen la sintomatología.
Otra razón por la cual se podría someter a una punción a una lesión nodular de apariencia quística, sería para determinar si la lesión es realmente quística o se trata de una masa sólida. Los quistes simples realmente no representan un problema diagnóstico, no obstante existe una variedad de estos conocida como quistes complicados, los cuales podrían producir al ultrasonido la apariencia de una imagen sólida.
Esta conducta permitiría su tratamiento definitivo, en caso de tratarse de un quiste, en vez de la observación periódica de esta lesión.
Por último, permitiría establecer una adecuada correlación entre la mamografía con el ultrasonido mamario. Ante el hallazgo de un nódulo mamográfico en el que no hay seguridad de que corresponda a un quiste visible por ultrasonido, la punción con fines de drenaje de esta lesión permitiría confirmar, al repetir la mamografía, que la imagen visualizada desapareció y se trataba de la lesión quística previamente tratada.

