
Como se mencionó en post previo, un factor de riesgo es toda circunstancia o situación que aumenta las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad o cualquier otro problema de salud (1).
En dicho post se trató sobre aquellos factores sobre los cuales no se tiene control, siendo estos denominados factores de riesgo no modificables.
Existen también una serie de estos factores, sobre los cuales se podría tener cierto grado de control, a estos se les denominan factores de riesgo modificables.
Los factores de riesgo modificables implican que las personas pueden hacer cambios en su estilo de vida para disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad.
Seguidamente me referiré a algunos de estos factores que podrían ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
Evitar el sedentarismo:
La inactividad física incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama mientras que la práctica de ejercicio de forma regular ayuda a reducirlo.
Mantener en control el peso corporal:
El sobrepeso y la obesidad influyen en la aparición del cáncer de mama, tema sobre el que se trató anteriormente en un post de este blog (2).
Después de la menopausia, las personas con sobrepeso tienen mayor posibilidad de desarrollar cáncer de mama, debido a que presentan una cantidad variable de estrógenos circulantes, proviniendo estos de su conversión en el tejido adiposo, igualmente los niveles de insulina en estas pacientes tienden a estar incrementados, siendo esto asociado también a la aparición del cáncer de mama.
Evitar o disminuir el consumo de alcohol:
Esto también ha estado asociado a un incremento en el riesgo, sobre todo cuando se le relaciona a la cantidad consumida. Aquellas que consumen 2 a 3 bebidas al día tienen un riesgo 20% más alto cuando se les compara a quien no consume alcohol (3).
Nuliparidad:
Cuando una mujer no tiene hijos por diferentes razones o bien, pasan por un embarazo no mayor a 20 semanas, se le conoce como nuliparidad.
El no haber tenido hijos, o tenerlos despues de los 30 años confiere un discreto riesgo de padecer cáncer de mama. La multiparidad y el haber tenido el primer embarazo a una edad temprana reduce este riesgo.
Administrar lactancia materna:
Algunos estudios sugieren que la lactancia disminuye ligeramente el riesgo, sobre todo si es mantenida durante uno o dos años, pero esto ha sido dificil de demostrar. La posible explicación pudiera estar relacionada con la reducción del número de ciclos menstruales.
Evitar el uso de anticonceptivos que utilizan hormonas:
Medida que podría ser considerada controversial, sin embargo siempre es importante tenerla en cuenta. Los anticonceptivos orales son quienes mejor representan a esta categoría. La mayoría de los estudios realizados han encontrado que su uso confiere un discreto incremento del riesgo cuando se le compara a quienes nunca los han utilizado. Cuando estos se dejan de utilizar, el riesgo tiende a bajar a lo largo del tiempo.
Evitar la terapia de remplazo hormonal:
La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es un tratamiento indicado para reducir la sintomatología producida por la disminución de los niveles hormonales de la mujer, que sucede durante la menopausia. Se utiliza para tratar síntomas comunes durante este período como los sofocos y las molestias vaginales además de prevenir la pérdida ósea y reducir así el riesgo de fracturas.
Existen dos tipos principales de terapia hormonal, el tratamiento basado solo en estrógenos y la terapia combinada de estrógenos y progesterona. Ambos tipos de tratamiento incrementan el riesgo de padecer cáncer de mama, no obstante este riesgo es mayor cuando se utiliza la terapia combinada de TRH.
Cuando este tratamiento es administrado durante un período menor de un año el riesgo se incrementa levemente, sin embargo mientras mayor sea el tiempo de uso mayor será el riesgo (4).

