
Tiempo atrás, durante una evaluación médica a una paciente joven de veintitantos años, que consultó por un nódulo mamario, ocurrió algo interesante.
Observo durante la inspección del examen físico la presencia de una lesión hipercrómica protuberante ubicada por debajo de la glándula mamaria derecha, en lo que se conoce como linea mamaria o linea de la leche.
Las líneas de leche, también conocidas por el término técnico de las crestas epidérmicas ventrales, son precursoras de las glándulas mamarias y los pezones.
El diagnóstico más probable de este hallazgo casual del examen físico era en consecuencia el de un pezón supernumerario.
Le pregunto a la paciente si sabía a que se debía esta lesión en la piel, respondiendo que lo tenía desde la infancia y que siempre había sido considerado un lunar agregando además que su pareja, de origen mexicano, suele cantarle a modo de broma una versión parafraseada de «cielito lindo«, una canción tradicional mexicana. Espontáneamente comienza a entonar la parte referente al lunar, que en esta versión no estaba junto a la boca; me rio de la ocurrencia de la paciente y le digo que «es un pezón…»
«¿Es un pezón?» responde con cara de incredulidad y sorpresa ante la noticia, lo que dió origen a numerosos comentarios e interrogantes por parte de la paciente. Le expliqué un poco más detallamente que no era nada malo, que no requería tratamiento alguno, pero que era importante que supiera a que se debía.
Los pezones supernumerarios son nacimientos truncados de pezones adicionales a lo largo de la línea clavicular media del tórax. Estas pápulas hiperpigmentadas pueden tener características más o menos típicas de un pezón completamente formado y se presentan unos pocos centímetros debajo del pezón bien ubicado. Por lo general aparecen en forma singular y unilateral (1).
La politelia o pezones supernumerarios son términos frecuentemente utilizados para denominar a estas estructuras.
Pueden ocurrir asociados a tejido glandular accesorio o como sucede frecuentemente presentarse solos. Estos pezones a menudo son confundidos en algunas instancias con nevus o lunares.
Su incidencia, cuando se revisa la literatura médica, es variable. La mayoría de los casos son esporádicos, existiendo algunas veces casos con una clara y demostrable predisposición hereditaria (2).
Esta condición no requiere tratamiento alguno, excepto cuando el paciente lo considera cosmeticamente inaceptable.

