
Se define como traumatismo mamario, cualquier acción o incidente que causa daño a la glándula mamaria o al tejido mamario. Una gran proporción de estos no producen un daño permanente.
Usualmente ocurre en mujeres que practican deportes de contacto y también en los cuales se utilizan raquetas.
Dentro de estos traumatismos hay varios tipos, siendo los mas frecuentes laceraciones, contusiones y hematomas. La mayoría de estos no son peligrosos.
Las laceraciones pueden sangrar profusamente por la rica vascularidad de la glándula mamaria, sin embargo si aplica presión firme a la herida se controlará la hemorragia mientras se traslada al área de emergencia para sutura.
Las contusiones y hematomas son producto de un traumatismo cerrado a la glándula mamaria. Las secuelas de estos traumatismos son desconocidas, sin embargo existe una relación entre estos y la necrosis grasa, la cual en un momento dado se puede confundir con un carcinoma al examen físico y estudios de imagen. La necrosis grasa puede en ocasiones ser causante de masas dolorosas en la mama (1).
En un estudio realizado en Michigan en el año 2018, en 194 estudiantes universitarias participantes en disciplinas deportivas como el basketball, futbol, softball y volleyball, con el fín de medir la prevalencia, tipo e impacto de los traumatismos en la mama, se obtuvo como resultado que el 47.9% de las atletas sufrió traumatismos durante la práctica de estos deportes, siendo estos reportados y documentados en menos de un 10%. Los traumatismos fueron mas prevalentes en jugadoras de softball y basketball en casi un 60% y 50% respectivamente (1). Una de las recomendaciones de este trabajo establece la necesidad de utilizar algún tipo de protección pectoral, con el fín de disminuir el impacto de estos traumatismos en la glándula mamaria.
El tratamiento inmediato incluye la utilización de hielo, analgésicos y anti-inflamatorios con la intención de minimizar el hematoma (2).
Se recomienda la crioterapia asociada a compresiones por 15 a 20 minutos repetidos en intervalos de 60 minutos. Cuando se le compara a una recuperación pasiva la crioterapia ha demostrado ser más efectiva (2).
Otra terapia ampliamente recomendada es el ultrasonido terapéutico, sin embargo la evidencia que soporta su efectividad es limitada (2).


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