
Al leer el título es dificil no recordar, quienes ya tenemos unos años de recorrido aquella famosa película del genero western de los años 60 «el bueno, el malo y el feo«, film que ví, valga la aclaratoria, por televisión, porque no había nacido para esa época.
En este post breve, conciso y preciso voy a referirme a estos tres aspectos de esa entidad conocida como la mastitis granulomatosa crónica, afección que a pesar de ser infrecuente, representa en algunas instancias para quienes la padecen, una verdadera pesadilla.
Si tenemos que decir algo bueno de esta enfermedad, es que no se trata de un cáncer y por lo tanto no hay capacidad de producir metástasis. Las pacientes durante la presentación de este raro proceso inflamatorio crónico, frecuentemente manifiestan la presencia de tumores que simulan una lesión mamaria maligna, tanto al examen físico como en estudios de imagen. En otras instancias producen un cuadro clínico similar al de una mastitis periductal que tiende a ser persistente y recurrente.
Lo malo es que es idiopático por lo que su causa es desconocida. A estas pacientes durante su evaluación diagnóstica se les solicitan múltiples estudios clínicos como cultivos bacteriológicos para tuberculosis, hongos, pruebas inmunológicas, etc. para tratar de identificar una causa aparente, con resultados poco satisfactorios en la mayoría de los casos. Esto se traduce en la instauración de un tratamiento empírico, basado en antibióticos, anti-inflamatorios esteroideos, drogas antineoplásicas e incluso cirugía, siendo cada uno de estos de efectividad limitada.
Lo feo de este cuadro clínico es que en ocasiones, afortunadamente muy poco frecuentes, ameritan la realización de una mastectomía total debido a la severidad de su presentación y a lo refractario al tratamiento médico administrado previamente, lo que hace que su tratamiento sea incluso a veces más radical que el de un cáncer de mama.

