
La presencia de nódulos mamarios representa uno de los motivos de consulta más frecuentes de cualquier institución especializada en la evaluación de glándulas mamarias y es frecuentemente motivo de preocupación y angustia en quienes lo padecen, por el temor a que se trate de un cáncer.
Determinar lo que constituye un nódulo dominante suele ser difícil, sobre todo en las mujeres premenopáusicas. El tejido glandular normal de la mama es nodular, y esta nodularidad suele ser más pronunciada en el cuadrante superior externo de la mama y en la zona del reborde inframamario. La nodularidad, especialmente cuando aumenta y disminuye durante el ciclo menstrual, es un proceso fisiológico y no es una indicación de patología mamaria.
La masa o nódulo más común que se presenta en las mujeres durante el período reproductivo es la nodularidad mamaria normal, también conocida como nodularidad cíclica.
Las masas dominantes se caracterizan por su persistencia a lo largo del ciclo menstrual. Estas masas pueden ser discretas o poco definidas, pero difieren en su carácter del tejido mamario circundante y de la zona correspondiente en la mama contralateral. El diagnóstico diferencial de una masa mamaria dominante incluye macroquiste (quiste clínicamente evidente), fibroadenoma, áreas prominentes de cambio fibroquístico, necrosis grasa y cáncer (1).
Determinar si un nódulo es dominante o simplemente forma parte de la nodularidad normal o cíclica es fundamental para no pasar por alto un carcinoma precoz.
La evaluación es esencialmente clínica en las mujeres jóvenes, complementada con el ultrasonido, a la cual podría o no realizarse biopsia con aguja gruesa.
En una mujer mujer mayor de 35 años en la que hay dudas sobre la presencia o no de una masa dominante, están indicadas la mamografía y el ultrasonido.

