
Las afecciones mamarias benignas (no cancerosas) son crecimientos inusuales u otros cambios en el tejido mamario, que no son cáncer.
Padecer una enfermedad mamaria benigna puede asustar al principio porque los síntomas a menudo imitan los causados por el cáncer de mama.
Cualquier cambio anormal en la mama puede ser un signo de cáncer y debe ser revisado. Sin embargo, muchos cambios resultan ser benignos. De hecho, las afecciones mamarias benignas son bastante frecuentes, incluso más que el cáncer de mama.
Aunque la patología mamaria benigna implica, como su nombre lo indica, que no es cancerosa, algunas de estas entidades pueden aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.
Es importante una evaluación oportuna y precisa ante el desarrollo de cualquier síntomatologia anormal en las glándulas mamarias, debido a que va a permitir descartar que se trate de un cáncer y desarrollar un plan de pesquisa adaptado a su situación. En algunos casos, puede limitarse a realizar autoexámenes de mama mensuales asociados a mamografías anuales (a partir de los 40 años) y exámenes clínicos de mama por parte de su médico.

