
La respuesta corta a esta interrogante es sí, la patología mamaria benigna es un factor de riesgo importante para desarrollar cáncer de mama (1). Esto no tiene discusión y ha sido demostrado en múltiples estudios llevados a cabo en las últimas cuatro décadas (1), (2),(3) (4).
Sin embargo, antes de que la afirmación anterior le cause alarma y angustia, es necesario mencionar que dentro de esta gran categoría de enfermedad mamaria benigna -diagnóstico comunmente establecido en aquellas mujeres a quienes se le realiza una biopsia cuyo resultado no demuestra un cáncer invasivo o un carcinoma in situ (2)- se incluye a un amplio espectro de entidades histológicas con diferentes riesgos de malignización. Esto en lenguaje un poco más sencillo lo que quiere decir es que no todas las enfermedades incorporadas presentan un comportamiento uniforme, unas van a presentar poco riesgo mientras que en otras este riesgo de desarrollar cáncer de mama, será mucho mayor.
Como son muchos los tipos de afecciones contenidas en este género, se les asignan diferentes categorías basándose para esto en ciertas características que pudiesen compartir.
Las dos principales van a ser las lesiones proliferativas, que el Instituto Nacional del Cáncer en Norteamérica define como un grupo de enfermedades no cancerosas caracterizadas por un aumento del crecimiento de determinadas células de la mama y las no proliferativas que carecen de este crecimiento celular. A su vez las lesiones proliferativas son discriminadas en cuanto a la presencia o no de atipias, término que sirve para señalar que las células que proliferan no son morfologicamente normales, es decir no se parecen a las otras células que normalmente están presentes.
Basado en los resultados de los diferentes estudios realizados, a pesar de las posibles diferencias inherentes a la metodologías empleadas que pudiesen existir en cada uno de ellos, se ha observado un riesgo elevado de cáncer en todas las categorías histológicas, pero es especialmente alto en las lesiones proliferativas, sobre todo en las que presentan atipias. El riesgo es menor en las lesiones no proliferativas y afortunadamente éstas representan la mayoría de los diagnósticos de patología mamaria benigna (3). Anteriormente se consideraba, basado en un importante trabajo publicado en el año 1985 (2), que este tipo de lesiones no presentaban ningún tipo de riesgo.
Cuando se evalúa el riesgo de padecer cáncer de mama entre las mujeres que padecen algún tipo de patología mamaria benigna, el papel de los antecedentes familiares de cáncer de mama podría considerarse controvertido. La mayoría de los análisis han informado que los antecedentes familiares de cáncer de mama aumentan el riesgo de cáncer para todas las categorías histológicas, no obstante, en uno de los estudios más recientes aunque se observó un incremento de este riesgo en mujeres con enfermedad proliferativa, este aumento no fué estadísticamente significativo (3).
Esta información podría serle útil, debido a que de acuerdo a todo lo anteriormente señalado, se podría inferir que no todas las mujeres se benefician siguiendo una política de pesquisa única. Así como se categorizó a los diferentes tipos de lesiones mamarias benignas y se determinaron los tipos de riesgo que estas pudieran presentar para desarrollar un cáncer de mama, el cribado debería ser individualizado también de acuerdo al tipo de lesión presentada.
Las mujeres con diagnóstico de enfermedad mamaria benigna podrían beneficiarse de una vigilancia más estrecha y estrategias de cribado más personalizadas (4).

