
La medicina de precisión, también llamada «medicina individualizada» o «personalizada», de acuerdo a la definición del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos de Norteamérica (NCI por sus siglas en inglés) es una forma de medicina que utiliza información sobre los propios genes o proteínas de una persona para prevenir, diagnosticar o tratar enfermedades. En el cáncer, la medicina de precisión utiliza información específica sobre el tumor de una persona para ayudar a hacer un diagnóstico, planificar el tratamiento, averiguar la eficacia del tratamiento o hacer un pronóstico (1).
Ofrece la promesa de un tratamiento altamente individualizado, en el que cada paciente, en este caso con cáncer de mama, recibe el diagnóstico y las terapias dirigidas más apropiadas en función del perfil genético de este tipo de lesión maligna (2). De esta manera se adapta específicamente a la situación única de cada persona. Es como hacerse un traje a la medida que le quede perfecto, en lugar de comprar una camisa de talla única que quizás no le quede del todo bien.
El cáncer de mama es un trastorno heterogéneo con diferentes subtipos moleculares y características biológicas. Esto hace que el tipo de cáncer que padece cada persona sea un poco diferente, razón por la cual debe considerarse la personalización del tratamiento para cada paciente, en función de estas características moleculares. En consecuencia ha originado que existan diversos enfoques terapéuticos y resultados clínicos específicos para cada subtipo molecular.
La aparición de los tratamientos dirigidos ha mejorado significativamente la sobrevida de las pacientes con cáncer de mama y ha contribuido a reducir los costos económicos del sistema sanitario (2).
La medicina de precisión es muy importante porque puede ayudar a las personas con cáncer de mama a mejorar más rápidamente y con menos efectos secundarios. En el futuro será aún más importante a medida que los médicos aprendan más sobre cómo tratar el cáncer de mama y otras enfermedades.

