
En el tratamiento del cáncer de mama, un trabajo pionero ha desvelado una paradoja que desafía la sabiduría convencional.
El estudio SOUND (1), un ensayo clínico prospectivo aleatorizado de fase 3 de no inferioridad, ha centrado la atención en la omisión de la cirugía axilar en pacientes con cáncer de mama de tamaño pequeño -menor de 2 cm- y resultados negativos en el ultrasonido realizado a la axila con el fín de evaluar los ganglios linfáticos axilares.
Lo que hace que este estudio sea tan interesante es la revelación inesperada de que la omisión de la cirugía axilar no es inferior a la práctica estándar de la biopsia del ganglio linfático centinela (BGC) en términos de evolución de las pacientes, en cuanto a recurrencia tanto a distancia como local.
A primera vista, este hallazgo parece contradictorio. ¿Cómo podría la omisión de un procedimiento quirúrgico estándar producir resultados comparables a la práctica establecida de la BGC? La respuesta está en el meticuloso diseño y ejecución del ensayo SOUND, que puso en tela de juicio supuestos arraigados sobre la necesidad de la cirugía axilar en casos -seleccionados- de cáncer de mama.
Los resultados del estudio dibujan un panorama convincente: las pacientes con cáncer de mama pequeño y resultados negativos en la ecografía de los ganglios linfáticos axilares pueden renunciar a la cirugía axilar sin comprometer su pronóstico a largo plazo.
Una de cada cuatro pacientes con cáncer de mama presenta características similares a las pacientes incluidas en el ensayo, lo que representa una cifra nada despreciable. Al cuestionar la necesidad de este procedimiento quirúrgico estándar, el estudio abre la puerta a un enfoque menos invasivo que podría evitar a las pacientes las posibles complicaciones y efectos secundarios asociados a la cirugía axilar.
Esta revelación tiene profundas implicaciones en el campo del tratamiento del cáncer de mama, ya que pone en tela de juicio el status quo y provoca una reevaluación de las prácticas establecidas.
Este cambio de perspectiva no sólo promete mejorar la atención a las pacientes, sino que también puede reducir los costos sanitarios e influir en las futuras directrices de práctica clínica.
A medida que navegamos por esta nueva frontera, el ensayo SOUND representa un paso adelante en la desescalada terapéutica del cáncer de mama.

