
¿Alguna vez te has preguntado por qué a veces los médicos encuentran algo en tus mamas que tú no puedes sentir?
Estas son las llamadas lesiones no palpables o si deseas otro término un poco más apropiado, lesiones subclínicas como las denominan los médicos (1).
Estas lesiones no causan dolor, bultos, secreciones ni cambios en la piel de la mama, por lo que pasan desapercibidas para la mayoría de las mujeres.
Aunque suenan alarmantes, no te preocupes. Muchas veces son benignas, pero es importante conocerlas y saber cómo actuar.
Las lesiones no palpables pueden ser tan pequeñas como un grano de sal y estar ubicadas en zonas profundas de la mama, sitios donde el tejido es más denso o ser de consistencia similar al tejido mamario sano. Por eso, a veces solo se detectan en estudios de imagen.
Los métodos de diagnóstico más comunes son la mamografía, el ultrasonido mamario y/o la resonancia magnética. Estos estudios permiten visualizar con mayor detalle el interior de la mama y detectar posibles anomalías.
Si tu médico encuentra una lesión en la mama por alguno de estos métodos, la conducta a seguir va a depender de las características morfológicas en el estudio de imagen.
Si la imagen observada sugiere que probablemente podría ser benigna, se podría seguir semestralmente con estudios de imagen por un período de dos años.
Ahora, si presenta características de sospecha para una lesión maligna lo más probable es que solicite realizar una biopsia. No te asustes, la biopsia es un procedimiento relativamente sencillo.
Es importante considerar que entre el 20% y el 30% de las pacientes con lesiones mamarias no palpables pueden desarrollar un cáncer (1).
Si la lesión es cancerosa, la cirugía es una parte fundamental del tratamiento. Como en estas lesiones el tacto no es de mucha ayuda para realmente saber el sitio donde está ubicada en el seno, es necesario antes de la cirugía localizarla.
Para esto se puede utilizar la mamografía o el ultrasonido mamario para marcar exactamente dónde está la lesión en la mama. Esto es muy importante para que el cirujano sepa el sitio exacto que debe extirpar.
Luego que se conoce su localización, se inserta una aguja especial, diseñada para evitar que una vez colocada se mueva de ese sitio.
Otra posibilidad, en caso que la lesión se pueda detectar por ecografía, es utilizar el transductor del ultrasonido para visualizar la lesión durante la cirugía, y así guiar la extirpación.
Existen otros métodos un poco más complejos, en los cuales se puede utilizar un marcador radioactivo para localizar la lesión.
Cualquiera de estos procedimientos antes mencionados utilizados para ubicar la lesión, van a permitir al cirujano extirpar solo el tejido mamario necesario, minimizando el daño a los tejidos sanos circundantes. De esta manera se obtiene una cicatriz más pequeña y un resultado estético más favorable.
Una vez que se ha realizado el diagnóstico y el tratamiento, es fundamental mantener un seguimiento regular con tu médico. Esto te permitirá detectar cualquier cambio a tiempo y garantizar que el tratamiento esté siendo efectivo.
Encontrar una lesión no palpable puede ser una experiencia difícil, pero recuerda que estás en buenas manos. La detección temprana es tu mejor aliada.
No dudes en consultar a tu médico ante cualquier duda y sigue las recomendaciones de tu equipo de salud.

