
Esta frase pronunciada durante la misión del Apolo 13 en 1970 por el astronauta Jack Swigert, después de una explosión a bordo de la nave espacial, representa muy bien la complejidad del tema a tratar en este post.
Sabemos que en Venezuela, el cáncer de mama representa la primera causa de mortalidad por cáncer.
A pesar de los esfuerzos que se hacen con campañas destinadas a crear conciencia sobre el cáncer de mama, sobre todo en el mes de octubre, es frecuente que el diagnóstico de esta enfermedad se realice en una fase avanzada.
Son muchas las razones que se podrían mencionar para que esto ocurra, pero no tengo como objetivo en este post, repartir culpas a diestra y siniestra. Simplemente es algo que está sucediendo, que tenemos que afrontar y al que hay que tratar de mejorar.
Estos retrasos en el diagnóstico representan para las pacientes un costo elevado y aquí no pretendo referirme a solo lo económico. Provocan estadios más avanzados del cáncer, menores tasas de supervivencia, mayores costos sanitarios y un impacto negativo en la calidad de vida y la satisfacción de las pacientes.
Este es un problema complejo, con muchas aristas que habría que tomar en cuenta lo que hace que su solución no sea fácil y sencilla.
Ahora, este problema no es solo en Venezuela, también sucede en otros países, así que no estamos solos en esto. No pretendo buscar consuelo cuando hago esta afirmación, por aquello de «mal de muchos, complejo de tontos…»; crítica irónica a la idea de que si muchas personas hacen algo, automáticamente es lo correcto o lo aceptable.
Un artículo de publicación reciente (1), en el que revisan estudios en donde hay retrasos en el diagnóstico de pacientes con cáncer, reporta que estas causas no han sido suficientemente estudiadas, especialmente en lo que respecta a los factores individuales. Basado en los resultados obtenidos en las mujeres con cáncer de mama, estas demoras se ven influidas por múltiples factores como los relacionados a la persona que padece la enfermedad y su círculo social; a quienes proveen la atención médica y las políticas existentes. Señalan también que mejorar el conocimiento de los síntomas, fomentar una comunicación abierta sobre estos y brindar un acceso precoz a la atención sanitaria son pasos importantes. Proponen además estrategias prácticas para su solución, como:
- La puesta en marcha de programas de orientación y apoyo al paciente y listas de verificación de diagnósticos para abordar las barreras dentro de los sistemas sanitarios.
- Los responsables políticos deben centrarse en ampliar el acceso a unidades móviles de mamografía y subvencionar los procedimientos de diagnóstico para garantizar la equidad en la atención.
- Realizar campañas de concienciación sobre todo en
comunidades desatendidas para reducir los errores.
Concluyendo que un enfoque holístico que integre consideraciones médicas y políticas es importante para abordar los retrasos en el diagnóstico.
Como conclusión, lo único que les puedo decir es que la solución a este problema no va a ser fácil, y no está en nuestras manos lamentablemente, pero creo que si empezamos a encender los reflectores y lo hacemos un poco más visible podría ser el inicio de estrategias destinadas a buscarle solución.
Quiero hacer una breve aclaratoria antes de que empiecen a mandarme mensajes por whatsapp, facebook, emails etc sobre la frase «Houston, we have a problem». Sé que no fué lo que realmente se dijo, sino «Houston, we’ve had a problem here» (Houston, hemos tenido un problema aquí). La versión en presente se popularizó en la película «Apollo 13» de 1995. Así que cuando este problema del retraso diagnóstico se solucione utilizaré la frase original.

