El Camuflaje del Cáncer de Mama: Cuando la Mamografía No es Suficiente

Mamografia en la que observa superpuesta una imagen de camuflaje. Destaca la dificultad de este estudio para el diagnóstico del cáncer lobulillar infiltrante

El Cáncer Lobulillar Infiltrante (CLI) [1] representa un porcentaje menor, pero significativo, de los cánceres de mama. Su naturaleza lo convierte en un verdadero «invasor disperso» y dificulta su detección a tiempo, incluso con la herramienta más usada: la mamografía.

A diferencia del cáncer de mama más común (el ductal), las células del CLI no suelen formar un tumor sólido y palpable, sino que crecen en filas delgadas que se esparcen por el tejido mamario. Esta característica le permite camuflarse muy bien.

El Problema de la Mamografía:

Mientras que la mamografía es esencial para la detección, es menos sensible para el CLI. Las líneas de células cancerosas pueden manifestarse como una sutil asimetría o un área de engrosamiento/densidad en lugar de un bulto bien definido. Esto es especialmente cierto en mamas densas, donde el tejido normal ya puede «esconder» las anomalías. Por ello, el CLI a menudo se diagnostica en una etapa más avanzada.

La Clave es la Alerta:

Si bien la mamografía sigue siendo fundamental, es vital que conozcas tus mamas. El CLI se puede sentir más como un engrosamiento, una zona dura o firme que un bulto. Un cambio en la forma, textura, o una inversión reciente del pezón, deben ser consultados.

Ante la sospecha o si tienes antecedentes de CLI, tu médico podría recomendar pruebas complementarias, siendo la Resonancia Magnética (RM) de mama a menudo el mejor método de imagen para visualizar esta forma de cáncer.

No reemplaces la mamografía, ¡complementa la vigilancia! Si notas un cambio sutil, insiste en una evaluación completa.

Publicado por José Antonio Muñoz Escriba

Cirujano General. Cirujano Oncólogo. Mastólogo

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