¿Tu pezón intenta decirte algo? La verdad sobre la ectasia ductal

Mujer en fondo oscuro en la que se le observa los ductos mamarios dilatados producto de una ectasia ductal.

Es común que, ante cualquier cambio en las mamas, el primer pensamiento sea el más alarmante. Sin embargo, existe una condición frecuente, especialmente cerca de la menopausia, que suele generar mucha confusión: la ectasia ductal.

¿Qué es exactamente?

No es una lesión maligna ni un proceso infeccioso primario. Se trata de un cambio involutivo donde los conductos lácteos situados debajo del pezón se ensanchan y sus paredes se engrosan. Esto puede provocar que el conducto se bloquee y se acumule líquido.

​Señales que no debes ignorar:

Secreción por el pezón: Puede ser de color blancuzco, verdoso o incluso negruzco, y suele ser espesa.

Sensibilidad o enrojecimiento: Localizado en la zona de la areola.

Inversión del pezón: A veces, el acortamiento de los conductos puede retraerlo hacia adentro.

Presencia de un bulto: Generalmente es tejido cicatricial o un conducto inflamado, no un tumor.


¿Por qué ocurre?

Principalmente por el envejecimiento del tejido mamario y cambios hormonales. Aunque no aumenta el riesgo de cáncer de mama, sus síntomas pueden simularlo, por lo que el diagnóstico diferencial mediante ecografía o mamografía es fundamental para la tranquilidad de la paciente.

​El manejo suele ser conservador, centrado en compresas tibias o antibióticos si hay inflamación, reservando la cirugía solo para casos persistentes.

​¿Has notado cambios persistentes en la zona de la areola? La evaluación clínica especializada es la única vía para descartar patologías y recuperar la calma.

Publicado por José Antonio Muñoz Escriba

Cirujano General. Cirujano Oncólogo. Mastólogo

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