
Las mamas están compuestas por tejido glandular mamario, rodeado por tejido adiposo y tejido conectivo, cuando estos tejidos se presentan en una mayor proporción en relación al tejido adiposo, se habla de una mama mamográficamente densa.
En un post previó de este blog, se trataron algunos aspectos de la densidad mamaria y su posible influencia en el diagnóstico del cáncer de mama (1).
Casi la mitad de las mujeres mayores de 40 años a quienes se les realiza una mamografía, tienen mamas con incremento de su densidad. Esta condición puede ser hereditaria o influenciada por otros factores, como el uso de terapia de reemplazo hormonal y un bajo índice de masa corporal.
Es importante mencionar que normalmente durante el transcurso de los años en las mujeres, el tejido glandular mamario es reemplazado por tejido adiposo, disminuyendo progresivamente la densidad de las mamas, sin embargo esto no sucede en todas las mujeres, persistiendo este incremento de la densidad durante el período post-menopáusico.
Las mujeres con mamas densas tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer de mama cuando se les compara con aquellas que presentan mamas con mayor proporción de tejido adiposo y mientras mayor es esta densidad mayor es el riesgo (2).
La densidad mamaria es considerada un factor de riesgo no modificable para el cáncer de mama, debido a que esta condición en la mujer no es susceptible de ser alterada (3).
La causa por la cual existe este incremento del riesgo no ha sido establecida todavía.

