
En una ocasión acudió a la consulta una paciente, muy preocupada, porque ella creía que el tamaño de sus senos aumentaba su riesgo de padecer cáncer de mama.
Me dijo que había leído en internet que las mujeres con senos grandes tenían más probabilidades de desarrollar cáncer de mama, y su argumento fué el siguiente:
«Si mis senos son grandes, es porque tienen más células. Y si tienen más células, es más probable que se desarrolle un cáncer.»
Esta inquietud que presentaba esta paciente es perfectamente válida, debido a que la relación entre el tamaño de los senos y el riesgo de cáncer de mama sigue siendo controvertida.
Los estudios realizados hasta la actualidad son limitados por múltiples factores como su naturaleza retrospectiva, las técnicas imperfectas de medición del tamaño de las mamas y las variables de confusión. Además, la relación entre el tamaño de los senos y el riesgo de cáncer de mama puede ser complicada por otros factores, como la densidad mamaria y la edad.
Sin embargo, existen algunos aspectos curiosos e interesantes, que han sido motivo por el cual muchos de estos trabajos se han llevado a cabo y son causa para que estas creencias existan.
Por ejemplo, observaciones realizadas en el inicio de la década de los años sesenta en mujeres japonesas, que residían en japón, se obtuvo como resultado que existía una baja incidencia de cáncer de mama, siendo este menor número de casos atribuido al tamaño reducido de los senos de estas mujeres (1).
Otro dato curioso, es que el cáncer se desarrolla con más frecuencia en la mama izquierda, que suele ser más grande que la derecha (1).
La incidencia de cáncer de mama también fué menor en las mujeres sometidas a mamoplastia de aumento, debido a que probablemente tenían un menor tamaño en los senos (1).
Cuando se evalúa lo contrario, la mamoplastia reductora, se han obteniéndo resultados en los que disminuye el riesgo de cáncer de mama (2).
Incluso el uso de sostén o sujetador también fue estudiado, como una manera indirecta de evaluar el tamaño de las mamas, observándose que las mujeres que no llevaban sujetador tenían la mitad de riesgo de padecer cáncer de mama (2).
Si a todo esto le añadimos la naturaleza hereditaria del tamaño de las mamas, existen investigaciones que identificaron variantes genéticas que afectan tanto al tamaño como al riesgo (2).
Todo esto no quiere decir que si usted tiene los senos grandes necesita de una cirugía para reducir su tamaño para evitar un cáncer de mama en el futuro, simplemente debe seguir las recomendaciones que habitualmente se hacen -autoexamen mamario, controles periódicos, mamografía si está en edad de ser realizada, etc-.
Y quizás para brindar un poco más de tranquilidad a todo lo anteriormente expresado, piense que las calculadoras utilizadas actualmente para establecer el riesgo de padecer cáncer de mama, en ninguna se toma en cuenta el tamaño de la mama (3).
Volviendo a la historia de la paciente que acudió a la consulta…
Entiendo su preocupación – le dije -. Pero, en realidad, el tamaño de los senos no es un factor de riesgo determinante para el cáncer de mama. Hay otros factores más importantes, como la edad, la historia familiar o los antecedentes personales de cáncer.
La paciente se sintió aliviada al escuchar esto y me agradeció por aclarar sus dudas.
Esta historia ilustra la importancia de la educación y la información precisa en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. Aunque es comprensible que las personas se preocupen por su salud y busquen respuestas en línea, es importante que confíen en fuentes confiables y basadas en evidencia para obtener información precisa y actualizada.


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