
En un artículo previo de este blog, se hizo referencia a como la actividad física conduce a una mejoría en la calidad de vida así como a una disminución de los efectos secundarios relacionados con la enfermedad y su tratamiento, en las pacientes tratadas por cáncer de mama (1).
El Colegio Americano de Medicina Deportiva en el año 2010, en un panel de discusión donde revisaron 54 estudios aleatorizados destinados a la revisión del impacto de la actividad física en pacientes con diagnóstico de cáncer de mama, demostró que el entrenamiento físico es seguro y produce un incremento de la resistencia aeróbica y fortaleza física (2).
Basado en evidencia como la mencionada previamente sabemos entonces que el ejercicio influye en la calidad de vida. Sin embargo, quedaron preguntas sin responder como cual es el tipo óptimo de ejercicio que estas mujeres deberían practicar. ¿Son mejores los ejercicios aeróbicos en relación a otros tipos como los de resistencia o el yoga?
Para dar respuesta a esta interrogante se llevó a cabo un estudio, cuyos resultados fueron publicados recientemente (3), en los que se revisaron 45 trabajos, siendo evaluados un poco más de 4000 pacientes en relación al tipo de actividad física realizada (ejercicio aeróbico, ejercicio de resistencia, ejercicio mente-cuerpo, ejercicio combinado
y yoga).
Los resultados de este análisis identifican al ejercicio aeróbico como la forma más eficaz de rehabilitación física para mejorar la calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama, seguido de los ejercicios combinados y de resistencia.
No obstante, es importante mencionar que las pacientes deben elegir el tipo de ejercicio adecuado según sus condiciones.
Así que ya sabe a caminar se ha dicho…eso sí siempre dentro sus posibilidades y recuerde no es «arrancada de caballo y parada de burro», lo importante es la constancia. Es recomendable iniciar haciendo poco y progresivamente ir incrementando las distancias pero de una forma constante.

