
Hace un tiempo atrás acudió a la consulta una paciente de cuarenta y tantos años, que tenía como motivo de consulta prurito o picazón en la piel de los senos. Este síntoma apareció una semana previa a la consulta y en vista que no mejoraba con algunas medidas tomadas por la paciente era causa de preocupación y angustia.
Muchas pacientes se preguntan, si este prurito en las mamas podría ser un indicio de cáncer de mama, lo que provoca una preocupación comprensible y el deseo de obtener más información sobre el tema.
Afortunadamente, y esto podría ser considerado como una buena noticia, la mayoría de las causas que provocan esta clínica por lo general son benignas siendo las causas malignas muy poco frecuentes.
Diversas afecciones cutáneas, como el eccema o la psoriasis, pueden causar picazón e irritación en los senos. Estas pueden requerir tratamiento con cremas o pomadas tópicas para aliviar los síntomas.
Una reacción alérgica a determinados tejidos, detergentes o productos de higiene personal puede también provocar estos síntomas. Por esta razón es importante tratar de identificar que es lo que podría estar ocasionando este cuadro clínico para así evitar este alérgeno lo que podría ayudar a resolver el problema.
Las infecciones tanto las producidas por hongos como las ocasionadas por algunas bacterias son causas que también deben ser consideradas cuando estamos en presencia de esta afección. Estas infecciones suelen requerir tratamiento médico, como cremas antimicóticas o antibióticos.
Cuando se consideran las causas malignas, la enfermedad de Paget, es quizás una de las más emblemáticas. Los síntomas de esta enfermedad tienden por lo general a tener un curso prolongado antes de su diagnóstico y están caracterizados por la aparición de prurito -por lo general focalizado en el complejo areola y pezón- asociado a un enrojecimiento en la piel del pezón que progresivamente produce descamación y costras, evolucionando a erosión y ulceración con exudación.
El tratamiento suele incluir cirugía, radioterapia y, posiblemente, otras terapias en función de la extensión de la enfermedad.
En el caso de la paciente que acudió a la consulta luego de interrogarla y examinarla, se estableció que la causa de esta afección era probablemente alérgica ocasionada por un tipo de tela utilizado en un sostén que había adquirido recientemente. Al dejar de utilizar esta prenda y posterior a un breve tratamiento con antialérgicos presentó una mejoría significativa, encontrándose actualmente asintomática.
Aunque, como ya se mencionó previamente, las causas malignas de esta sintomatología son poco frecuentes, es esencial consultar a un especialista si se experimenta un prurito persistente, sobre todo si va acompañado de otros síntomas o cambios en el aspecto de las mamas.
Recuerde que la detección precoz y el tratamiento rápido pueden mejorar significativamente los resultados de las personas diagnosticadas de cáncer de mama.


