Cada cigarrillo reduce nuestra vida en aproximadamente 20 minutos (1).
Este nuevo año, ¡haz el dejar de fumar tu propósito!
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Una solicitud que en ciertas ocasiones realizan las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama cuando se les indica el tratamiento quirúrgico apropiado para su estadio clínico, sobre todo cuando este implica la realización de una mastectomía total al seno afecto, es el de la extirpación de la mama contralateral -la cual se encuentra sin enfermedad- durante ese acto quirúrgico.
Estas pacientes por lo general tienen un cáncer de mama de tipo esporádico, el cual se presenta en personas que no tienen una variante genética hereditaria que confiere aumento del riesgo de ese cáncer.
Históricamente la mayoría de las pacientes que se someten a este tipo de cirugía lo hacen para tener cierto grado de «paz mental» tratando de esta manera calmar la ansiedad y el miedo al cáncer o a su reaparición ante la percepción del riesgo.
La mastectomía contralateral es cierto que reduce el riesgo de un cáncer en el otro seno -el que se encuentra sin enfermedad-, pero para la mayoría de las pacientes ese riesgo es bastante pequeño y además de esto no cambia el riesgo de recurrencia asociado con el cáncer primario de la mama afecta (1).
Una interrogante válida que se podría realizar en relación a este tratamiento tendría que ver con la capacidad de reducir la mortalidad por cáncer.
Para responder a esta pregunta se llevó a cabo un estudio de publicación reciente (2), con información obtenida utilizando la base de datos del Surveillance, Epidemiology, and End Results (SEER). Programa del Instituto Nacional del Cáncer en el que se usa los datos recopilados por los registros de cáncer para notificar el número de diagnósticos nuevos y muertes por cáncer en las distintas áreas geográficas de los Estados Unidos.
En dicho análisis se incluyó a 661.270 mujeres con cáncer de mama unilateral, donde se comparó el riesgo acumulado de mortalidad por cáncer de mama a 20 años para las mujeres tratadas con tumorectomía frente a mastectomía unilateral vs. mastectomía bilateral.
Los resultados de este estudio revelan que las mujeres con cáncer de mama tratadas con mastectomía bilateral presentaban un riesgo muy reducido de cáncer de mama contralateral; sin embargo, experimentaron tasas de mortalidad similares a las pacientes tratadas con tumorectomía o mastectomía unilateral.
Estos hallazgos indican que la mastectomía contralateral para el cáncer de mama unilateral es un medio eficaz de prevención del cáncer pero no reduce el riesgo de morir por cáncer de mama.
Así que ante la solicitud de estas pacientes se deben individualizar las recomendaciones en función de los factores genéticos, los antecedentes personales y familiares de cáncer de mama, al tiempo que se escuchan y respetan las motivaciones y los
deseos de la paciente.

El cáncer de mama en el que existen receptores para estrógenos y progesterona es el subtipo más común. Esto ha sido tratado de forma sencilla y entendible previamente en este blog (1) (2).
En términos generales la terapia endocrina se utiliza en este subtipo de cáncer de mama, siendo una de las más frecuentemente utilizada la dirigida a la inhibición de las enzimas aromatasas.
Sin animos de hacer esta explicación muy complicada, la función de estas enzimas aromatasas es convertir la testosterona y precursores de esta a estrógenos.
Este tratamiento forma parte integral del manejo del cáncer de mama cuando se administra de forma complementaria después del tratamiento primario así como para el manejo de las lesiones mamarias en las que hay metastásis. Este se indica para prevenir la recurrencia y controlar la progresión de la enfermedad, respectivamente (3).
En la actualidad, existen tres tipos de inhibidores de aromatasas (IA) en la práctica habitual. El anastrozol y el letrozol – siendo estos no esteroideos- que inhiben competitivamente la aromatasa, mientras que el exemestano, que es esteroideo se une irreversiblemente a la aromatasa y la inhibe.
Aunque en general se considera que este tipo de terapia endocrina tiene un perfil de efectos secundarios bien tolerados, se ha reconocido que los fármacos inhibidores de aromatasas causan síntomas musculoesqueléticos que producen una disminución la calidad de vida y que conlleva finalmente al abandono de esta terapia.
Los síntomas musculoesqueléticos descritos incluyen dolores articulares o artralgias, dolores musculares o mialgias, rigidez articular y alteraciones en los tendones o tendinopatías.
A este conjunto de síntomas musculoesqueléticos se le conoce como síndrome musculoesquelético asociado a los inhibidores de aromatasas (3).
Estudios diseñados con el fín de evaluar la prevalencia de esta sintomatología, cuantifican que ocurre hasta en tres de cada cuatro pacientes recibiendo este tratamiento, donde varía el grado de severidad con el que podría suceder.
Cuando se explora los factores de riesgo que podrían ocasionar esta constelación de síntomas musculoesqueléticos los resultados son inconsistentes. No obstante, la obesidad pareciera jugar un rol importante en su aparición.
Desde un punto de vista práctico, estos efectos adversos musculoesqueléticos asociados a los IA
pueden clasificarse principalmente en dos grupos principales: 1) pérdida ósea inducida por IA y 2) artralgias inducidas por IA.
Como se sabe los estrógenos desempeñan un papel en la modulación de la masa ósea y este tipo de tratamiento produce un estado hipoestrogénico que se asocia a un aumento de las probabilidades de desarrollar fracturas óseas.
En lo que respecta a las artralgias inducidas por IA, aunque no existe una definición una revisión propuso una definición que en la que las pacientes cumplan todos los criterios mayores y al menos tres
criterios menores de los que a continuación se mencionan.
– Actualmente recibiendo terapia con IA
– Dolor articular que ha aparecido o empeorado desde el inicio del tratamiento con IA
– El dolor articular mejora o desaparece a las 2 semanas de interrumpir el tratamiento con IA
– El dolor articular reaparece al reanudar el tratamiento con IA
– Dolores articulares simétricos
– Dolor en manos y/o muñecas
– Síndrome del túnel carpiano
– Disminución de la fuerza de prensión
– Rigidez matutina
– Mejora de las molestias articulares con el uso o el ejercicio
El mecanismo exacto por el cual se producen estos dolores articulares, realmente no se conoce, pero se postula que debido a que la aromatasa se expresa en las células de los cartilagos de las articulaciones, el estrógeno producido aquí influye en la formación de células que producen cartílago, ejerciendo de esta manera un efecto al que podría denominarsele condro-protector.
La disminución de los niveles de estrógenos, producto de esta terapia provocaría un aumento de la producción de agentes proinflamatorios en las células productoras de cartílago, lo que provocaría la aparición de dolor e inflamación articular.
El principal tratamiento para esta afección va dirigido al manejo del dolor; mantener esta molestia en un nivel tolerable o inexistente es primordial. Para esto son utilizados fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos y el paracetamol debido a que permiten controlar el dolor a corto plazo. Los opiáceos no deben ser administrados en el tratamiento del dolor.
Otra estrategía clínica que podría ser utilizada consiste en alternar agentes de IA de la misma clase. Por ejemplo si está recibiendo anastrozol cambiar el tratamiento a letrozol.
En todas las pacientes que inician un tratamiento con IA se recomienda cambios en el estilo de vida, como una dieta rica en calcio, hacer ejercicio, limitación del consumo de alcohol y abandono del hábito de fumar.
Así mismo estas mujeres deben someterse a un seguimiento riesgo de fractura y monitorizar la densidad ósea cada 1-2 años. Factores de riesgo para fracturas deben identificarse y si están presentes se recomienda el uso de un agente que disminuya la pérdida ósea como los bifosfonatos.
Se recomienda también la suplementación con vitamina D debido a que las pacientes recibiendo tratamiento con IA presentan deficiencias. Además como se sabe la vitamina D es esencial para la absorción de calcio y la mineralización ósea.
Otra recomendación frecuente es la suplementación con ácidos grasos omega-3 ya que han demostrado su eficacia en disminuir el dolor articular sobre todo cuando la paciente presenta obesidad.
Como se señaló anteriormente, son muchas las maneras de tratar los síntomas ocasionados por este tratamiento y por ningún motivo debería ser abandonado. Recuerde siempre que esta terapia previene la recurrencia.

Hace un tiempo atrás acudió a la consulta una paciente de cuarenta y tantos años, que tenía como motivo de consulta prurito o picazón en la piel de los senos. Este síntoma apareció una semana previa a la consulta y en vista que no mejoraba con algunas medidas tomadas por la paciente era causa de preocupación y angustia.
Muchas pacientes se preguntan, si este prurito en las mamas podría ser un indicio de cáncer de mama, lo que provoca una preocupación comprensible y el deseo de obtener más información sobre el tema.
Afortunadamente, y esto podría ser considerado como una buena noticia, la mayoría de las causas que provocan esta clínica por lo general son benignas siendo las causas malignas muy poco frecuentes.
Diversas afecciones cutáneas, como el eccema o la psoriasis, pueden causar picazón e irritación en los senos. Estas pueden requerir tratamiento con cremas o pomadas tópicas para aliviar los síntomas.
Una reacción alérgica a determinados tejidos, detergentes o productos de higiene personal puede también provocar estos síntomas. Por esta razón es importante tratar de identificar que es lo que podría estar ocasionando este cuadro clínico para así evitar este alérgeno lo que podría ayudar a resolver el problema.
Las infecciones tanto las producidas por hongos como las ocasionadas por algunas bacterias son causas que también deben ser consideradas cuando estamos en presencia de esta afección. Estas infecciones suelen requerir tratamiento médico, como cremas antimicóticas o antibióticos.
Cuando se consideran las causas malignas, la enfermedad de Paget, es quizás una de las más emblemáticas. Los síntomas de esta enfermedad tienden por lo general a tener un curso prolongado antes de su diagnóstico y están caracterizados por la aparición de prurito -por lo general focalizado en el complejo areola y pezón- asociado a un enrojecimiento en la piel del pezón que progresivamente produce descamación y costras, evolucionando a erosión y ulceración con exudación.
El tratamiento suele incluir cirugía, radioterapia y, posiblemente, otras terapias en función de la extensión de la enfermedad.
En el caso de la paciente que acudió a la consulta luego de interrogarla y examinarla, se estableció que la causa de esta afección era probablemente alérgica ocasionada por un tipo de tela utilizado en un sostén que había adquirido recientemente. Al dejar de utilizar esta prenda y posterior a un breve tratamiento con antialérgicos presentó una mejoría significativa, encontrándose actualmente asintomática.
Aunque, como ya se mencionó previamente, las causas malignas de esta sintomatología son poco frecuentes, es esencial consultar a un especialista si se experimenta un prurito persistente, sobre todo si va acompañado de otros síntomas o cambios en el aspecto de las mamas.
Recuerde que la detección precoz y el tratamiento rápido pueden mejorar significativamente los resultados de las personas diagnosticadas de cáncer de mama.


En un artículo previo de este blog, se hizo referencia a como la actividad física conduce a una mejoría en la calidad de vida así como a una disminución de los efectos secundarios relacionados con la enfermedad y su tratamiento, en las pacientes tratadas por cáncer de mama (1).
El Colegio Americano de Medicina Deportiva en el año 2010, en un panel de discusión donde revisaron 54 estudios aleatorizados destinados a la revisión del impacto de la actividad física en pacientes con diagnóstico de cáncer de mama, demostró que el entrenamiento físico es seguro y produce un incremento de la resistencia aeróbica y fortaleza física (2).
Basado en evidencia como la mencionada previamente sabemos entonces que el ejercicio influye en la calidad de vida. Sin embargo, quedaron preguntas sin responder como cual es el tipo óptimo de ejercicio que estas mujeres deberían practicar. ¿Son mejores los ejercicios aeróbicos en relación a otros tipos como los de resistencia o el yoga?
Para dar respuesta a esta interrogante se llevó a cabo un estudio, cuyos resultados fueron publicados recientemente (3), en los que se revisaron 45 trabajos, siendo evaluados un poco más de 4000 pacientes en relación al tipo de actividad física realizada (ejercicio aeróbico, ejercicio de resistencia, ejercicio mente-cuerpo, ejercicio combinado
y yoga).
Los resultados de este análisis identifican al ejercicio aeróbico como la forma más eficaz de rehabilitación física para mejorar la calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama, seguido de los ejercicios combinados y de resistencia.
No obstante, es importante mencionar que las pacientes deben elegir el tipo de ejercicio adecuado según sus condiciones.
Así que ya sabe a caminar se ha dicho…eso sí siempre dentro sus posibilidades y recuerde no es «arrancada de caballo y parada de burro», lo importante es la constancia. Es recomendable iniciar haciendo poco y progresivamente ir incrementando las distancias pero de una forma constante.

Este mes de octubre, anualmente es objeto de mucha discusión tanto en internet como en los diferentes medios de comunicación sobre el cáncer de mama, por eso siempre es bueno recordar un poco de donde viene todo esta amplia cobertura y las causas por las cuales se hace esta campaña anual.
En el año 1985 octubre fué escogido como el mes para tomar conciencia sobre el cáncer de mama.
El objetivo de este mes rosa desde su inicio, ha sido el de promover a la mamografía como el arma más efectiva en la lucha contra el cáncer de mama (1).
Si bien es cierto que las mamografías no evitan el desarrollo de un cáncer de mama, pueden salvar vidas si se detecta el cáncer de mama lo más temprano posible.
Aquí te presento tres razones clave por las que es tan importante realizarla de manera periódica:
Como se mencionó anteriormente, la mamografía permite detectar cambios en el tejido mamario mucho antes de que se puedan sentir como un tumor o causar otros síntomas. Esto es crucial, ya que cuanto más temprano se detecta el cáncer, mayores son las posibilidades de un tratamiento exitoso y de una recuperación completa.
Gracias a la detección temprana a través de la mamografía, las tasas de supervivencia del cáncer de mama han aumentado significativamente en los últimos años. Al iniciar el tratamiento en etapas iniciales, las opciones terapéuticas son más variadas y menos invasivas.
Realizarse mamografías periódicas brinda una gran tranquilidad al saber que estás cuidando de tu salud y tomando medidas preventivas. Además, permite establecer imágenes de base de tus mamas, lo que facilita la comparación en futuras mamografías y la detección de cualquier cambio a lo largo del tiempo.
Es importante recordar que cada mujer es diferente y las recomendaciones pueden variar según factores como la edad, los antecedentes familiares y otros factores de riesgo.


La ginecomastia, el desarrollo excesivo de tejido mamario en los hombres, puede ser una condición desconcertante y, en ocasiones, vergonzosa. Aunque a menudo se asocia con cambios hormonales durante la pubertad o la vejez, muchos no saben que ciertos medicamentos también pueden ser los culpables.
Existen diversos mecanismos por los cuales los medicamentos pueden desencadenar el crecimiento del tejido mamario en los hombres:
Desequilibrio hormonal: Algunos fármacos pueden alterar el delicado balance entre las hormonas masculinas (andrógenos) y femeninas (estrógenos), favoreciendo el predominio de estas últimas.
Inhibición de la testosterona: Otros medicamentos pueden bloquear la producción o la acción de la testosterona, la principal hormona sexual masculina.
Aumento de la prolactina: La prolactina, una hormona que estimula la producción de leche materna, también puede aumentar en respuesta a ciertos medicamentos, contribuyendo al desarrollo de la ginecomastia.
La lista de medicamentos asociados con la ginecomastia es extensa y abarca diferentes grupos terapéuticos, incluyendo (1):
• Hormonas: Como la testosterona, sobre todo a dosis altas. Ingestión exógena de estrógenos y progestágenos. Anti-androgenos. Análogos de la GnRH. Inhibidores de la enzima 5-α reductasa.
• Cardiovasculares: Algunos diuréticos, bloqueadores de los canales de calcio y medicamentos para el corazón como captopril, enalapril, verapamil, nifedipina. Espironolactona
• Fármacos Antiulcerosos: Antagonistas de la histamina H2, tales como la cimetidina y ranitidina. Inhibidores de la bomba de protones como el Omeprazol.
• Anti-infecciosos. Ketoconazol, un agente antifúngico de la clase imidazol, inhibe la síntesis de los esteroides adrenales y gonadales y por tanto producen efectos antiandrogénicos.
• Antipsicóticos y antidepresivos: Algunos fármacos utilizados para tratar trastornos mentales.
• Sustancias ilegales: Esteroides anabólicos, marihuana y otras drogas.
Si sospechas que tus medicamentos están causando ginecomastia, es fundamental que consultes a tu médico. Él podrá evaluar tu caso de manera individual y determinar si es necesario realizar algún ajuste en tu tratamiento.
Importante: Nunca interrumpas el tratamiento con ningún medicamento sin antes consultar a tu médico.
La ginecomastia inducida por medicamentos es una condición que, aunque puede ser incómoda, es tratable en muchos casos. Al conocer los posibles factores desencadenantes y buscando atención médica oportuna, puedes encontrar alivio y mejorar tu calidad de vida.

Este término – traducción del utilizado en inglés de «chemo brain»- se ha vuelto cada vez más común entre las pacientes que padecen de cáncer de mama y otros tipos de cáncer.
El quimiocerebro hace referencia a los problemas de pensamiento y memoria que sufren los pacientes de cáncer durante y después de la quimioterapia (1).
La quimioterapia, aunque va dirigida a las células malignas afecta también a las sanas, lo que provoca muchos efectos secundarios indeseables en los pacientes con cáncer.
Los síntomas pueden incluir afecciones en:
• La memoria: Olvidar nombres, fechas o dónde pusiste las llaves.
• La concentración: Dificultad para seguir conversaciones o leer durante largos períodos.
• La multitarea: Sentirse abrumada al tratar de hacer varias cosas a la vez.
• El aprendizaje: Tardar más en aprender cosas nuevas.
El quimiocerebro puede llegar a afectar hasta a tres de cada cuatro de las mujeres que reciben quimioterapia contra el cáncer de mama. Los investigadores no están seguros de por qué algunas personas tienen más problemas con el quimiocerebro que otras, pero la comprensión de estas diferencias podría conducir a nuevas formas de tratar estos síntomas (2).
Se postula que existen varios mecanismos por los que se produce el quimiocerebro en pacientes posquimioterapia, entre ellos la inflamación de las neuronas, el estrés debido a la generación de radicales libres y las alteraciones del proceso celular neuronal normal debidas a cambios bioquímicos (1).
Estos agentes neurotóxicos inflamatorios pueden representar los mediadores primarios del quimiocerebro e incluyen las citocinas proinflamatorias como las interleucinas 1 y 6 y el factor de necrosis tumoral (1).
Aunque se debe también mencionar que actualmente se están llevando a cabo estudios donde pacientes tratados con quimioterapia que mostraban una disminución del rendimiento cognitivo -quimiocerebro- también presentaban reducciones en la diversidad de su microbioma intestinal. Así que probablemente las intervenciones centradas en el microbioma intestinal, podrían mejorar los efectos secundarios conductuales de la quimioterapia (3).
Es importante recordar que el quimiocerebro es un efecto secundario temporal y que muchas mujeres experimentan una mejora significativa con el tiempo.
Aquí te dejamos algunos consejos:
• Descansa lo suficiente: El sueño es esencial para la recuperación cognitiva.
• Haz ejercicio regularmente: La actividad física puede mejorar la circulación y la función cerebral.
• Practica técnicas de relajación: La meditación, el yoga o la respiración profunda pueden ayudarte a reducir el estrés.
• Organízate: Utiliza agendas, listas y recordatorios para mantenerte organizada.
• Busca apoyo: Habla con otros sobrevivientes, familiares, amigos o un terapeuta.
Si sientes que el quimiocerebro está interfiriendo significativamente en tu vida diaria, no dudes en consultar a tu médico. Existen terapias cognitivas y otros tratamientos que pueden ayudar a mejorar la función cognitiva.

• La telorrea, es el término que define la salida de líquido por los pezones.
• Este síntoma es referido con cierta frecuencia por las pacientes que acuden a una consulta de mastología.
• Es usualmente fisiológica o debido a una causa benigna.
• Representa un síntoma poco frecuente de presentación del cáncer de mama (5% a 12%) (1).
• Si la causa es fisiológica, usualmente es bilateral, involucra múltiples ductos y puede estar asociada a la estimulación del pezón o a la compresión de la mama.
• Aproximadamente entre un 50 a un 80% de las mujeres en edad reproductiva pueden tener salida de algún tipo de fluido a través de los pezones cuando estos son comprimidos.
• Galactorrea se define como la salida bilateral de líquido lechoso por los pezones, siendo esta fisiológica en una mujer que está lactando.
• En otras situaciones clínicas cuando sucede la galactorrea está frecuentemente causada por hiperprolactinemia.
• Aunque la salida fisiológica es más común que sea blanca también puede tener otros colores como grisáceo, amarillo, verde o marrón.
• Si la causa es patológica, la salida de líquido por el pezón es unilateral, sanguínea, serosa o clara, asociada con una masa o sale por un solo orificio.
• Causas comunes de estas son el papiloma intraductal, la ectasia ductal, el carcinoma y la infección.
• El papiloma intraductal, es el más frecuente identificándose hasta en un 57% de los casos de secreción por el pezón (2).
• La ectasia ductal es otra causa común y se ve aproximadamente en un tercio de los casos (2).
• El cáncer es encontrado entre un 5 y un 15% de los casos de estas descargas patologicas y el más común de este es el carcinoma ductal in situ (1).
Recuerda: A pesar de que es un motivo de consulta relativamente frecuente y es causa de preocupación en las mujeres que lo padecen, su asociación con el cáncer de mama es baja, no obstante ante la presencia de este sintoma se recomienda siempre la evaluación por un especialista en mastología.

Una mamografía es una herramienta esencial para la detección temprana del cáncer de mama. Para garantizar que los resultados sean lo más precisos posible, es importante seguir algunas recomendaciones antes del examen.
Una de las más importantes es evitar el uso de ciertos productos, como el talco y los desodorantes.
El talco y muchos desodorantes contienen compuestos de aluminio y otros minerales que pueden ser densos y aparecer como manchas blancas en la imagen de la mamografía. Estas manchas pueden:
• Simular microcalcificaciones: Las microcalcificaciones son pequeños depósitos de calcio que pueden ser un signo temprano de cáncer de mama. Estas manchas pueden tener un tamaño y una forma similares a las microcalcificaciones, lo que puede llevar a una interpretación errónea de la imagen.
• Ocultar microcalcificaciones: En este caso sucede lo contrario a lo señalado anteriormente. Las manchas blancas producidas por el talco/o desodorantes pueden ocultar estas microcalcificaciones, dificultando su detección.
• Simular nódulos: En algunos casos, las manchas blancas pueden parecer nódulos, lo que podría llevar a una falsa alarma y a procedimientos adicionales innecesarios.
• Dificultar la interpretación de este estudio: En general, cualquier sustancia que altere la imagen de la mamografía puede dificultar la interpretación del radiólogo, lo que puede llevar a un diagnóstico menos preciso.
Falsos positivos: Estas alteraciones en la imagen mamográfica puede llevar a realizar pruebas adicionales innecesarias, como biopsias, lo que puede generar ansiedad en la paciente.
Retraso en el diagnóstico: En el peor de los casos, si las microcalcificaciones reales son ocultas por las manchas de talco y/o desodorantes, puede retrasar el diagnóstico de cáncer, lo que podría afectar el pronóstico de la enfermedad.
Recuerda: La mamografía es un examen que utiliza rayos X para obtener imágenes detalladas del tejido mamario. Cualquier sustancia que pueda alterar estas imágenes puede comprometer la calidad del diagnóstico.
Por esta razón, es preciso seguir las siguientes recomendaciones, antes de realizar este estudio tan importante:
• Evita el talco y los desodorantes: Durante las 24 horas previas a la mamografía, evita aplicar talco o desodorante en la zona del pecho y las axilas.
• Consulta a tu médico: Si tienes alguna duda sobre la preparación para la mamografía, no dudes en consultar a tu médico.
Al seguir estas sencillas recomendaciones, estarás contribuyendo a obtener resultados más precisos y confiables en tu mamografía.