Los fibroadenomas son lesiones benignas que se manifiestan frecuentemente en mujeres jóvenes, usualmente entre los 15 y 35 años. La presencia de un nódulo mamario siempre es motivo de preocupación y angustia en quienes lo padecen, por el temor a que se trate de un cáncer. Es por esto que durante una evaluación en la consulta surgen algunas interrogantes en relación a esta patología. A continuación se mencionan algunas de las más frecuentes.
¿Que son los fibroadenomas mamarios?
Es una neoplasia benigna formada por tejido glandular y tejido conectivo.
¿Todos los fibroadenomas producen síntomas?
No. Cuando son de tamaño reducido o su localización es profunda en la mama, tienden a ser asintomàticos.
¿Cuales son los síntomas de los fibroadenomas?
Cuando son sintomáticos, por haber adquirido ciertas dimensiones en cuanto a tamaño o por tener una localización superficial en la glándula mamaria, se presentan como una masa o nódulo de consistencia firme y móvil, usualmente únicos y no dolorosos. Pueden ser múltiples en un 20% de los casos.
¿Cuando se recomienda hacerles una biopsia?
La biopsia con aguja gruesa está indicada en caso de discordancia entre la presentación clínica y los estudios de imagen, para confirmar el diagnóstico de benignidad y en pacientes de alto riesgo para cáncer de mama.
¿Como se tratan los fibroadenomas mamarios?
Usualmente no ameritan tratamiento. Siempre es recomendable ante su diagnóstico, seguimiento semestral por dos años para evaluar estabilidad de la lesión en cuanto a tamaño.
¿Cuando se recomienda su extirpación quirúrgica?
Su indicación quirúrgica depende de varios factores. Algunos estudios médicos recomiendan realizarlo a pacientes mayores de 35 años o en el caso de tener movilidad reducida y ser mal delimitados, también en caso de tener un tamaño mayor a 2.5 cm o cuando la biopsia no sea concluyente para un diagnóstico de fibroadenoma (1).
Como se mencionó en post previo, un factor de riesgo es toda circunstancia o situación que aumenta las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad o cualquier otro problema de salud (1).
En dicho post se trató sobre aquellos factores sobre los cuales no se tiene control, siendo estos denominados factores de riesgo no modificables.
Existen también una serie de estos factores, sobre los cuales se podría tener cierto grado de control, a estos se les denominan factores de riesgo modificables.
Los factores de riesgo modificables implican que las personas pueden hacer cambios en su estilo de vida para disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad.
Seguidamente me referiré a algunos de estos factores que podrían ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
Evitar el sedentarismo:
La inactividad física incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama mientras que la práctica de ejercicio de forma regular ayuda a reducirlo.
Mantener en control el peso corporal:
El sobrepeso y la obesidad influyen en la aparición del cáncer de mama, tema sobre el que se trató anteriormente en un post de este blog (2). Después de la menopausia, las personas con sobrepeso tienen mayor posibilidad de desarrollar cáncer de mama, debido a que presentan una cantidad variable de estrógenos circulantes, proviniendo estos de su conversión en el tejido adiposo, igualmente los niveles de insulina en estas pacientes tienden a estar incrementados, siendo esto asociado también a la aparición del cáncer de mama.
Evitar o disminuir el consumo de alcohol:
Esto también ha estado asociado a un incremento en el riesgo, sobre todo cuando se le relaciona a la cantidad consumida. Aquellas que consumen 2 a 3 bebidas al día tienen un riesgo 20% más alto cuando se les compara a quien no consume alcohol (3).
Nuliparidad:
Cuando una mujer no tiene hijos por diferentes razones o bien, pasan por un embarazo no mayor a 20 semanas, se le conoce como nuliparidad. El no haber tenido hijos, o tenerlos despues de los 30 años confiere un discreto riesgo de padecer cáncer de mama. La multiparidad y el haber tenido el primer embarazo a una edad temprana reduce este riesgo.
Administrar lactancia materna:
Algunos estudios sugieren que la lactancia disminuye ligeramente el riesgo, sobre todo si es mantenida durante uno o dos años, pero esto ha sido dificil de demostrar. La posible explicación pudiera estar relacionada con la reducción del número de ciclos menstruales.
Evitar el uso de anticonceptivos que utilizan hormonas:
Medida que podría ser considerada controversial, sin embargo siempre es importante tenerla en cuenta. Los anticonceptivos orales son quienes mejor representan a esta categoría. La mayoría de los estudios realizados han encontrado que su uso confiere un discreto incremento del riesgo cuando se le compara a quienes nunca los han utilizado. Cuando estos se dejan de utilizar, el riesgo tiende a bajar a lo largo del tiempo.
Evitar la terapia de remplazo hormonal:
La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es un tratamiento indicado para reducir la sintomatología producida por la disminución de los niveles hormonales de la mujer, que sucede durante la menopausia. Se utiliza para tratar síntomas comunes durante este período como los sofocos y las molestias vaginales además de prevenir la pérdida ósea y reducir así el riesgo de fracturas. Existen dos tipos principales de terapia hormonal, el tratamiento basado solo en estrógenos y la terapia combinada de estrógenos y progesterona. Ambos tipos de tratamiento incrementan el riesgo de padecer cáncer de mama, no obstante este riesgo es mayor cuando se utiliza la terapia combinada de TRH. Cuando este tratamiento es administrado durante un período menor de un año el riesgo se incrementa levemente, sin embargo mientras mayor sea el tiempo de uso mayor será el riesgo (4).
El pezón del corredor o la corredora es una lesión bastante común en quienes practican esta disciplina deportiva, sobre todo si se efectúa recorriendo grandes distancias.
Los corredores del sexo masculino probablemente fueron los primeros en notar la aparición de esta condición, la cual ocurre cuando la ropa utilizada para esta actividad roza los pezones.
La piel de los pezones sufre tal grado de fricción que produce escoriaciones que pudiesen sangrar y si ocurriese una infección secundaria, la areola pudiese estar comprometida también. Esta entidad usualmente está asociada a dolor.
Por lo general ocurre en mujeres que no usan brassiere durante la práctica de este deporte (1).
En un estudio realizado en Brazil, en el año 2014, se evidenció que el 35.7% de las personas que corrían más de 64 km a la semana, sufrían de esta condición, mientras que ocurría solo en un 3.6% de los que corría 24 km o menos a la semana (2).
Este proceso generalmente es autolimitado, si se evita esta fricción continua.
Para evitar la aparición de esta condición, se mencionan las siguientes recomendaciones:
1.- Uso de lubricantes en los pezones: Estos forman una barrera protectora y ayudan a reducir la fricción.
2.- Uso de la ropa adecuada: Se recomienda el uso de franelas de tela compuesta por material sintético, con capacidad para absorber la humedad, de esta manera la piel se mantiene seca y evita un mayor grado de fricción.
3.- Uso de talco en los pezones: El talco es un mineral en forma de polvo. La función de este es llevada a cabo al ejercer una acción protectora en el pezón, manteniéndolo seco.
4.- Aplicar una curita o apósito en los pezones: Actúa como barrera protectora.
5.- Uso de sostén deportivo: Ejerce la función de soporte y evita la fricción. Se recomienda de material semi-sintético, suave y ajustado apropiadamente sin compresión excesiva.
6.- Mantener los pezones limpios.
7.- Uso de cremas: Una crema con contenido esteroideo anti-inflamatorio y antibiotico ayuda a reducir pezones edematizados y los ayuda en su curación.
Los quistes son estructuras recubiertas de tejido, de forma sacular o nodular, los cuales se pueden originar en cualquier parte del organismo, usualmente conteniendo algún tipo de fluido, aire, pus u otro material.
Por lo general son benignos, pudiendo presentarse en una o ambas glándulas mamarias en mujeres con edades comprendidas, en su mayoría, entre los 35 y 50 años.
Esta entidad está incluida dentro de lo que se denomina condición fibroquística estimándose que aproximadamente el 50% de las mujeres padecen de esta condición, que usualmente no debería ser causa de preocupación.
En un post previo de este blog se trató las posibles conductas terapéuticas a seguir ante este diagnóstico (1).
En esta oportunidad se mencionan tres posibles razones por las cuales se debería someter a una punción, aspiración, con aguja fina a estas lesiones quísticas.
La primera de ellas y es la causa más común por las cuales se drenan, sería para el alivio de síntomas de la paciente. Algunos quistes, sobre todo cuando adquieren grandes dimensiones, producen dolor y molestias en las pacientes, por lo que al ser aspiradas estas lesiones desaparecen y reducen la sintomatología.
Otra razón por la cual se podría someter a una punción a una lesión nodular de apariencia quística, sería para determinar si la lesión es realmente quística o se trata de una masa sólida. Los quistes simples realmente no representan un problema diagnóstico, no obstante existe una variedad de estos conocida como quistes complicados, los cuales podrían producir al ultrasonido la apariencia de una imagen sólida. Esta conducta permitiría su tratamiento definitivo, en caso de tratarse de un quiste, en vez de la observación periódica de esta lesión.
Por último, permitiría establecer una adecuada correlación entre la mamografía con el ultrasonido mamario. Ante el hallazgo de un nódulo mamográfico en el que no hay seguridad de que corresponda a un quiste visible por ultrasonido, la punción con fines de drenaje de esta lesión permitiría confirmar, al repetir la mamografía, que la imagen visualizada desapareció y se trataba de la lesión quística previamente tratada.
De acuerdo al Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos (NCI), la condición fibroquística es una condición común marcada por cambios benignos (no cancerosos) en el tejido mamario (1).
Se estima que aproximadamente el 50% de las mujeres padecen de esta condición, siendo el dolor mamario y la presencia de nodularidad en las mamas, motivos de consulta frecuentes (2).
Una recomendacion médica frecuente ante este diagnóstico consiste en reducir la ingesta de esta sustancia.
Cabría entonces preguntarse si esta medida es realmente útil en el tratamiento de esta condición, basándose para ello en estudios médicos diseñados con el fín de responder a esta interrogante.
Cuando se analizan los resultados de estos ensayos se obtiene que la evidencia médica es controversial, debido a que existen algunos trabajos de casos y controles, que soportan la restricción de la ingestión de esta sustancia, señalando que el consumo mayor de 500 mg/dia está asociado con la posibilidad de padecer esta afección más de 2 a 3 veces (3), sin embargo existen otros estudios, en los que no se logra demostrar los resultados anteriormente descritos, no encontrando diferencias entre quienes consumen y no consumen cafeína y el padecimiento de esta condición (4), (5), (6) (7).
Cuando se realizan estudios aleatorizados, con un mejor nivel de evidencia, no han demostrado una clara ventaja de esta medida (8);
Por lo tanto basándose en la evidencia obtenida, no es necesario limitar la ingesta de cafeina ante el diagnóstico de condición fibroquística.
Según la epidemiología un factor de riesgo es toda circunstancia o situación que aumenta las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad o cualquier otro problema de salud.
Existen una serie de estos factores, sobre los cuales no se tiene control, a estos se les denominan factores de riesgo no modificables; a continuación se mencionan algunos de ellos.
Sexo: Aunque el cáncer de mama se puede desarrollar tanto en mujeres como hombres, el ser de sexo femenino, le confiere una probabilidad 100 veces mayor en relación al sexo masculino de desarrollar cáncer de mama.
Edad: El riesgo de desarrollar cáncer de mama se incrementa en la medida que se va envejeciendo. De acuerdo al National Cancer Institute, la edad de diagnóstico mas frecuente en mujeres se evidencia en los rangos de edad entre los 55 y 64 años, con una mediana de edad para su diagnóstico de 62 años.
Mutaciones genéticas: Los genes BRCA1 y BRCA2 producen una serie de proteinas, que intervienen en la reparación del ADN de ciertos tejidos como el tejido mamario. Si hay cambios o mutaciones en ellos, el riesgo de desarrollar cáncer de mama se incrementa significativamente, con una posibilidad cercana al 70% a los 80 años. Las mujeres portadoras de estas mutaciones, tienen mayor probabilidad de desarrollarlo a una edad joven y de que este sea bilateral. También presentan un mayor riesgo de cáncer de ovario.
Historia familiar: Tener antecedentes familiares para cáncer de mama incrementa el riesgo de desarrollar esta condición. De acuerdo a lo señalado por la Sociedad Americana contra el Cáncer, el riesgo casi se duplica si tienen un familiar de primer grado con cáncer de mama y se triplica si posee 2 de estos. Se entiende por familiares de primer grado a padres y hermanos.
Menstruación Precoz: Usualmente antes de los 12 años, riesgo atribuido a la exposición prolongada a los estrógenos y progesterona. Menopausia luego de los 55 años: Tambien atribuido a la exposición prolongada a los estrógenos y progesterona.
Densidad mamaria: Las mujeres con mamas densas tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer de mama en relación a aquellas que presentan mamas con mayor proporción de tejido adiposo.
Historia personal de enfermedades de la mama: Las mujeres que han padecido previamente cáncer de mama tienen mayor riesgo de desarrollar un segundo cáncer de mama, bien sea en la misma mama o en la mama contralateral. El padecer o haber padecido ciertos tipos de lesiones mamarias, incrementa también el riesgo, estas incluyen lesiones proliferativas con atipia, el carcinoma lobulillar in situ así como el carcinoma ductal in situ.
Es importante conocer un poco sobre los factores de riesgo para cáncer de mama, porque puede ayudar a tomar decisiones relativas al estilo de vida e influir en la pesquisa apropiada para su detección temprana.
Las mamas están compuestas por tejido glandular mamario, rodeado por tejido adiposo y tejido conectivo, cuando estos tejidos se presentan en una mayor proporción en relación al tejido adiposo, se habla de una mama mamográficamente densa.
En un post previó de este blog, se trataron algunos aspectos de la densidad mamaria y su posible influencia en el diagnóstico del cáncer de mama (1).
Casi la mitad de las mujeres mayores de 40 años a quienes se les realiza una mamografía, tienen mamas con incremento de su densidad. Esta condición puede ser hereditaria o influenciada por otros factores, como el uso de terapia de reemplazo hormonal y un bajo índice de masa corporal.
Es importante mencionar que normalmente durante el transcurso de los años en las mujeres, el tejido glandular mamario es reemplazado por tejido adiposo, disminuyendo progresivamente la densidad de las mamas, sin embargo esto no sucede en todas las mujeres, persistiendo este incremento de la densidad durante el período post-menopáusico.
Las mujeres con mamas densas tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer de mama cuando se les compara con aquellas que presentan mamas con mayor proporción de tejido adiposo y mientras mayor es esta densidad mayor es el riesgo (2).
La densidad mamaria es considerada un factor de riesgo no modificable para el cáncer de mama, debido a que esta condición en la mujer no es susceptible de ser alterada (3).
La causa por la cual existe este incremento del riesgo no ha sido establecida todavía.
1.- Se desarrollan a lo largo de la línea mamaria, la cual está representada por dos líneas imaginarias que recorren longitudinalmente el torax y el abdomen, partiendo de la axila y llegando a línea media del ligamento inguinal.
2.- La mayor proporción ocurre en la axila, siendo muy rara su ocurrencia por fuera del área axilo-pectoral.
3.- Su incidencia se estima en 1% a 6% de la población femenina.
4.- Responde a la estimulación hormonal del ciclo menstrual.
5.- Este tejido mamario accesorio puede estar aislado o manteniendo una conexión a un pezón supernumerario.
6.- Durante el embarazo y lactancia causan molestias e incomodidad a la paciente.
7.- Pueden padecer todos los procesos patológicos que ocurren en las mamas, incluyendo el cáncer de mama.
8.- Si es causante de molestias e incomodidad a la paciente, se recomienda su extirpación quirúrgica.
En este breve post se hará referencia a las distintas formas de presentación clínica de la ectasia ductal, tema que ha sido tratado previamente en este blog (1).
Esta entidad es una afección benigna de la glándula mamaria en la que un conducto galactóforo, debajo del pezón se ensancha y engrosa. Esto puede hacer que este conducto se bloquee y se acumule líquido en su interior (2).
Las manifestaciones clínicas incluyen:
1.- Salida usualmente espontánea de líquido a través de los pezones.
2.- Dolor mamario.
3.- Retracción en el complejo areola-pezón.
4.- Procesos inflamatorios locales, abscesos y fístulas.
La ectasia ductal es más común en las mujeres que se acercan a la menopausia o pasaron por ella.