
El cáncer de mama no siempre se presenta en la forma usualmente observada, como lo es la presencia de una masa indurada no dolorosa e irregular, que progresivamente aumenta de tamaño. Existen formas de presentación, aunque muy poco frecuentes, en donde esto no sucede así y donde el examen físico de las mamas e incluso la mamografía pudieran tener resultados normales.
Para una muestra de este tipo de casos, recuerdo que a mi consulta llegó en una oportunidad una paciente de cincuenta y tantos años, de ascendencia afro-caribeña, a una evaluación de rutina, motivada quizás por una fuerte promoción de campañas de pesquisa contra el cáncer de cuello uterino que había para ese momento.
Durante el interrogatorio, la paciente no refiere nada relevante que pudiera estarle sucediendo y lo único que deseaba era una evaluación ginecológica.
Cuando realizo el examen físico de las glándulas mamarias no me impresiona que tuviesen algún tipo de alteración, sin embargo al examinar la axila derecha noto la presencia de una estructura nodular, de casi tres centímetros, con aumento de consistencia, móvil y no dolorosa. El resto del examen transcurre sin ningún otro hallazgo patológico.
Le solicito que se realice una mamografía y ultrasonido mamario y programo una nueva evaluación en la siguiente semana. Acude con los resultados de los estudios solicitados, reportando la mamografía la ausencia de hallazgos patológicos. El resultado del ultrasonido mamario evidencia en la axila derecha una estructura compatible con un ganglio axilar, con características patólogicas, como las que usualmente se observan cuando existe enfermedad secundaria a un proceso neoplásico.
Ante estos hallazgos solicito una resonancia magnética mamaria para posteriormente realizar una biopsia de la lesión en la axila. La resonancia magnética al igual que sucedió con el resultado de la mamografía no evidencia alteraciones en las mamas como tal, pero en la axila si se constatan ganglios linfáticos aumentados de tamaño que confluyen y cuando se observan las curvas de captación del contraste del estudio, estas presentan características de sospecha.
Los resultados de la posterior biopsia y estudios inmunohistoquímicos reportan la presencia de un carcinoma metastásico de origen mamario.
A este tipo de presentación del cáncer de mama se le conoce como carcinoma oculto de la mama, en donde los ganglios axilares representan la primera manifestación de esta enfermedad.
En vista de los hallazgos de la biopsia y de la posterior realización de estudios de extensión en los que no mostraron enfermedad metastásica a distancia, se clasificó a la paciente en un estadio III-A de acuerdo al TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC) y se refirió al oncólogo médico para tratamiento con quimioterapia neoadyuvante.
Menos del 1% de las pacientes con cáncer de mama se presentan con una masa axilar producto de una enfermedad metastásica a un ganglio axilar con un examen físico de la mama normal. La mamografía siempre debe ser realizada y en caso que esta sea negativa, se recomienda llevar a cabo la resonancia magnética mamaria.
Este tipo de casos representan un reto diagnóstico para quien las evalúa porque otras enfermedades como por ejemplo los linfomas también pudieran manifestarse de forma similar.
¿Como se debe tratar el cáncer oculto de la mama?
Anteriormente estos casos se trataban con una extirpación total de la mama y disección de los ganglios axilares ipsilaterales.
Actualmente, de acuerdo a los lineamientos de la Sociedad Europea de Medicina Oncológica del año 2020 (ESMO por sus siglas en inglés), el tratamiento recomendado para el manejo tanto local como regional, es la disección axilar y la radioterapia a toda la mama del lado afecto (1).









